miércoles 11 de noviembre de 2009

Caput-Zihil

Cuando vuelve a su casa siente un cierto temor de manera inconciente y repentina. Un temor que se reprime a si mismo sentir y que afronta con odio, con severa actitud de violencia. Irritabilidad: también. El temor, que reside en lo mas profundo, a veces deja salir una o dos burbujas que se escabullen inevitables de su represión y suben por los pensamientos hasta la superficie y se extraña, Dayg, al sentir tales destellos fugaces de desconfianza. No lo entiende.

Conjetura: ha renacido, conjetura:
que aquella puerta naranja y pequeña del inframundo ha sido abierta de nuevo. Conjetura y conjetura premisa tras premisa. Huele.
Ve hilachas de luz tenue;
unas cuantas nomás y otras:
la mayoría; las imagina. Y oye también, y piensa oír
evidencias que aportan premisas a la conclusión unívoca e inexorable:
el dios del inframundo,
el humo, la vida misma:
danzando y subiendo a través de la existencia; ha renacido.
Siente en la piel una avalancha de sensación y se adentra en su casa con el pánico reprimido entre los ojos, apretándole como un dedo abusivo, que apenas parpadean. Se irrita: se enoja: casi explota y pronuncia algún improperio: realmente no importa cuál pues ni siquiera lo ha elegido él. Allí está, le tiene frente a sí y en este instante fugaz no piensa en absoluto. Ni siquiera alcanza a cuestionarse cómo ha sido que después de que él mismo clausurara tal terminal con sus propios dedos, ésta está de nuevo encendida y abierta. Al menos yo me lo cuestiono, aunque sería fácil inducir que su madre lo ha hecho. PERO si entráramos a su conciencia, a la de Dayg, en este momento, en este punto fugaz en el plano imaginario del tiempo, entonces no percibiríamos cosa alguna. Silencio inocuo, oscuridad incolora, inhodora e insípida,
solamente: VACUIDAD.

De modo que nos quedamos fuera. Situémonos a sus espaldas quizás, o si quiere usted frente a él, debajo, arriba, no lo sé. Lo cierto es que estoy hastiado de narrar a Dayg. Está viendo fijamente el palito del incienso y sumergido en una pasividad, interna por supuesto: total. De repente su mamá aparece. De la nada, piensa Dayg, y sorprendido a la vez que sometido, de nuevo, a la realidad, voltea a ver. La saluda ordinariamente.
- Hola. Me lo regalaron hace tres días: estaban regalándolos junto a publicidad de turismo. Te gusta?
- Claro. No está mal.
Hasta este punto Dayg le huele. Huele bien. Agradable.
- Caput-zihil se llama, creo que es alemán o algo así aunque los dibujos de la caja no parecen alemanes...

Caput-Zihil significa renacer en maya.

martes 10 de noviembre de 2009

La bruja


Esta vez dibujó una bruja. Una bruja fea digamos, pero es que esa era la idea. La bruja le miraba con los ojos desorbitados y las pestañas exhuberantes, queriendo salírsele parecían grama yerta en un descuidado jardín abandonado y apestoso. Pensó que pasaría lo que pasó la última vez con el duende y tomó el lápiz y el dorso del papel, pero no pasó mucho... Estaba bloqueado y vacío de algo qué escribir. Quizás era el frío. Quizás la hora o qué se yo. Lo cierto es que la bruja no le inspiró historia alguna. Dejó el papel junto al lápiz y volteado, con la bruja boca abajo, porque en realidad nadie quiere voltear a ver en un momento dado hacia algún punto del espacio y toparse con tan austera aparición. Salió desconcertado a dar una vuelta. Quizás si camino y me distraigo, surjan las ideas; pensó. Entonces se dispuso a caminar. A comerse a parpadeos amplios la urbe que le ofrecía en el menú concreto, acero, peatones, bulla, máquinas andantes, sombras, brillos y muchas cosas más. Parpadeaba hidrópico. Ausente. Como caminando entre galaxias enteras y sin sentir que algo le llenara las pupilas de luz. ¡Fotones escurridizos! Quizás era un agujero negro. Eso es. Volvió, entró. Y se dispuso, o más bien se obligó a tomar de nuevo sus instrumentos. Diez minutos después, el dorso de la hoja seguía vacía. Recostado en su muñeca esperando. El vacio blancusco, caucásico. Le comía la mina del lápiz, la madera envolvente de la mina. Los dedos. Las uñas. Los brazos y finalmente, el vacío se lo tragaba a él mismo. Vacuofagia me atrevo a decir aunque nosé si sea una expresión válida para lo que estoy diciendo. [Vacuofagia, repito] El vacío blanco se sigue hartando todo. Ahora el cuarto. La casa. Las paredes. Mastica el concreto, el cemento, los cimientos y el suelo. [Vacuofagia, repito] El vacio no se sacia. Ni quiere hacerlo. Come porque eso es lo que hacen ese tipo de vacios. Ese género, esa especie de vacios vacuos y hartones. ¿Alguna vez has sido comido por un vacio blancusco? [Vacoufagia digamos] Yo por ejemplo no lo recuerdo o quizás tengo reprimidas tales experiencias en lo más hondo, lo más oscuro y menos incidido por la luz de la atención de mí.
Lo cierto es que el vacío sigue hartando [¡Vacuofagia!] indiferente a este texto y de hecho, A este paso, yo creo objetivamente, muy objetivamente, que el vacío en algún momento dado, se comerá este texto mismo. Y no te rias si te causó alguna pizca de gracia porque sabemos muy bien, por inducción, deducción o simple pajera invocación de lo lógico, que vos, sí, vos leyente personaje, incluído en el reparto de esta ínfima obra bajo el pseudónimo interactivo de la segunda persona, sos, y lo lamento mucho de veras: el próximo.

Es la hora del almuerzo. [Memofagia]

[Dibujante: Andrés]

Un maullido... o dos

Nastienka maulla de vez en cuando
[y es] una gata porque tien[e un] par [de o]rejas.
Huele a mujer lunar con un toque de clavo
o canela y los neutrinos le atraviesan
porque quieren llevarse consigo
algo de su aroma. Duerme,

duerme enroscada como una espiral
simple en coordenadas polares,
o a veces como una hermosa catenaria
exponencial o hiperbólica trigonométrica:
lo mismo da.

Lo mismo da si le ves o la huelés
o la conocés porque no podrás llevarle
su escencia, cauti[va en] triglicéridos barrotes
y sólo queda:
como alternativa:
un constante devenir.


Un constante devenir de signos:
una cascada:
de dos puntos:
apenas describe:
la cadencia:
que Nastienka reside:
en su lado oscuro lunático:
que sale:
cuando la luna se va de joda:
a buscar a un gato.

Nastienka me inspira, lo admito,
y entonces salen estos textos
textuales sin pretensiones ni pretendientes.
Sin destinatario ni remitente
ni orejas ni duendes.

Un tex[to a] la luna [o a un] gato
artículos indefinidos: lanzada quedó;
arrojada la idea [de in]certeza incertera.

domingo 8 de noviembre de 2009

En definitiva: un fin de semana con un contraste alto. El sábado estuve en una ... wea... con un imbécil, y eso es suficiente de decir al respecto. Aburrido. Aunque no fue un desperdicio total, sino más bien un desperdicio intotal dado que pude ver unas reliquias mayas geniales. Luego de eso, para no perder el tiempo, me fuí a ver a un cuate que trabaja a la par de eso y pasamos un rato ordinariamente satisfactorio. Ordinaria chingadera sin pretensiones. Juás: Contraste.

Domingo; estuve entre un grupo de personas. Personas normales, podríamos decir, y un grupo de unos 5 o 6 así que era complicado hablar de ALGO. Hablaban todos y aportaban frases al tema aleatorio y sin sentido e incluso idiota. Un aburrirse maldito que llegué a odiar. Luego, más tarde, una caminata por la Antigua entre gotas leves. Una conversación aleatoria [más felina que otra cosa] y sin pretensiones. Humana: Contraste.

Que fue un finde de contraste: alto.

(me gustan mucho los dos puntos según veo :-D )

Primer página


Un gato maulla al vacío. Le reclama quizás pero el rincón del patio, objeto de los maullidos, persiste en indeferente actitud. Se me ocurre que no habla gatonés. Eso ha de ser: seguramente. Lo que si habla es el lenguaje de los ecos leves y de vez en cuando habla un silencioso ronquido agudo e inaudible.

............................. Mrrrauuuuuuuu???

viernes 6 de noviembre de 2009

El duende, Nastienka, Ámbar con manchas de leopardo.

Escribir se le hace particularmente difícil. Especialmente si le ponen algún tipo de reto en el que deba amontonar miles de palabras durante un més o algo por el estilo. Un día dibujó un duende. Un duende con zapatos alargados, el sombrero tapándole los ojos, un pelo terrible y con una sensación de movimiento apresurado, caminando. Y entonces empezó a escribir. Escribía sin parar, encerrado en una simbiosis con el papel y el lápiz. Cuando terminó le costó separar sus dedos del lapiz y volver a una postura normal. Se encontró a si mismo un poco encorvado y con los ojos un poco irritados porque apenas si había parpadeado durante la descarga de palabras. Luego leyó el relato que sin haberlo planeado tenía frente a sí en el dorso de la hoja con el dibujo.


[dibujante: Andrés]


Iba apresurado. Contando los pasos. La mirada enterrada en el suelo como una semilla y el pelo alborotado tras de sí, siendo dejado atrás. Apresurado y un poco amargado, "¡sos un impuntual!" se regañaba sin consideración. Sentía que el horizonte se alejaba mientras más caminaba por el camino monótono de tierra. Un amigo duende en el camino pretendió saludarle cordialmente. "¡Hurrrray Tod!" exclamó sin recibir contestación. Tod no perdió el ritmo y apenas le lanzo una mirada fugaz que duro lo que un parpadeo, ora con semblante severo, ora con indiferencia total. Encerrado en el camino como un tren en sus rieles, el recorrido no admitía desaleraciones ni desvíos. Finalmente llegó a un punto alto donde pudo llegar a reconocer las figuras a las que tanto deseaba acercarse. Animado por esto decidió descansar sus pequeños pies que de seguro estaban rojos dentro de semejantes zapatos verdes. Tuvo unos segundos para admirar tan bello día y notar que desde este ángulo, su casa se veía un poco chueca y torcida de atrás. Sorprendido se encontró caminando de nuevo. Sin haberlo notado, había decidido retomar el recorrido y de nuevo estaba ya en marcha. Hidrópico, caminaba comiéndose el camino a pasos sin llegar a tener suficiente. La boca seca y el dolor de pies empezaron a ofrecerle sus respectivas exigencias de descanso y agua, pero Tod estaba obsesionado con llegar. Nada lo detendría a llegar aunque fuera un poco tarde. De acabarse el camino, atravesaría el bosque, de caer la noche se guiaría con las estrellas y el instinto, de haber un abismo lo saltaría sin dudarlo. Tal era su urgencia y su afán. Cuando cayó en cuenta de que él ya no caminaba sino que era el suelo el que se separaba de un pie para pegarse al otro pie, se enteró que en efecto, era muy tarde. Llegó por fin, pidió un vaso con agua al mesonero y se sentó en un banco de madera rancia y opaca. Era más que tranquilidad, más que unos pies sin dolor y una boca sin sequedad y un "Hurray" lo que se perdía. Mucho más. La decepción la tragó junto a una bocanada de agua y la sintió por lo demás amarga. Se rio de si mismo durante un segundo exacto y dejó el vaso medio lleno en la mesa. Se incorporó y estrenó el después que le tocaba tras el aciago epílogo impuntual. Había llegado tarde, por unos segundos talvez, no estaba seguro, pero tarde al fin; no valía la pena reprochárselo más. Se dirigió por el mismo camino que hace un momento y decidió a enderezar la parte trasera de su casa en cuanto terminara el descanso que implementaría al llegar.

No le pareció ni bueno ni malo. Un relato, o un cuento o un algo, poca cosa como para compartirla con alguien, pero no tan poca cosa como para tirar la hoja. La guardó en su cartapacio azul porque el verde vomitaba hojas de lleno. Se recostó en la cama y tras pasar a un estado de sueño, el duende lo saludo con un hurray, cosa que aún recuerda.

Nastienka Luna gusta de los gatos, confunde los perros con linces agrestes corriendo en una meseta y le soba el pelo a los niños que pasan en dirección contraria. Su paladar exigente. Sus uñas fuscia. Su cámara caquera y su lenguaje coloquial por no decir vulgar. Vulgar o coloquial, realmente no importa porque habla con su ritmo propio. Habla desde dentro y no desde la superficie. Habla como las aguas termales dejan salir burbujas de la calidez del corazón de la tierra y de repente es capaz de hacerte cosquillas sin que te enterés y pegués el brinco frente al puesto de pupusas. Nastienka se bebe el noviembre azul en vasos desechables y sentada en el piso.

Las canicas tronaban al colisionar en un choque no elástico. La concentración insolente con que el niño atendía el juego le parecía irritante. Mejor no lo vio. Siguió su camino a lo que iba. Empuñó el arma la sacó del pantalón. Cargó. Bang!! Bang!!. Los niños que atendían el juego quedaron pasmados y no articularon reacción alguna. La madre histérica llamó a su hijo con gritos que desgarraban el mediodía a arañazos y hasta lo insultó. "Patojo cerote! entrate! no mirás que andan chingando, vos también Daniel! apurense hombre" fue suficiente para que los niños corrieran adentro. Adentro olía a tortillas con miedo. El almuerzo estaba a punto de estar. Secándose con las enaguas y temblando jaló al Maco del brazo y lo envolvió con sus brazos como si el güiro pudiera defenderle de alguna manera. El silencio era un aciago y hostil tósigo que alimentaba la imaginación morbosa y aumentaba la histeria exponencialmente. No se atrevió a salir y cuando Daniel se asomó le gritó "ni te asomés! diosguardiuna bala perdida te llegadar mijo". Luego de unos quince minutos sonó a lo lejos una sirena que se hacía más ruidosa gradualmente y de repente se escuchó más amplia y grave. Había pasado de la casa hacía la escena del crimen. Tarde como siempre, sólo se encontraron con un cadáver y un chavo mas medio vivo que medio muerto chorreando sangre y parpadeando con tesón como si de parpadear dependiera su vida. Agrandaba los ojos y miraba en dirección a la esquina superior izquierda de la tienda "la bendición". No cabían en su atención ni los bomberos ni los policias. Además sabía que esto pasaría. No quiso contarle a su hermano para no preocuparle. Para no alterarlo y que le pegara semejante regañada. Su hermano que ahora en el charco de sangre contiguo escindía una forma humana expresando dolor ciertamente hubiera reaccionado de la peor manera. Aunque de haberle contado, quizás habrían podido evitar tal incidente. Ahora era demasiado tarde. El ciper no cerraba y tuvieron que estirar la bolsa de naylon grueso para que siguiera su curso y continuara con la clausura de Mario. La luz solar le pegó en la cara por última vez. Jorge fue metido en la ambulancia y seguía hipnotizado. Seguía parpadeando y viendo en una sola dirección. Ignorando el interrogatorio que pretendía el poli obstinado. Ignorando a todo el barrio shute que se asomó hasta donde la cinta amarilla dejara. Los niños no podían pensar. Sólo podían ver. No podían hacer nada más que acumular tales imágenes. Amontonar tal experiencia y guardar tal miedo en lo más profundo arrimándolo a otros recuerdos, felices o infelices. Allí dentro detrás de su conciencia residían ya las imágenes e implementaban ya un campo de fuerzas pulsionales que encresparían impulsos y emociones durante el resto de sus vidas. Cuando hubieron de empacharse de imágenes, cerraron los ojos apretándolos y no los abrieron hasta darse la vuelta. Se vieron a los ojos sin poder ignorarse, sin poder entender nada. Se observaron al menos durante 4 segundos sin que pudieran rearticular una conversación si quiera. Un "qué mierda" por lo menos ni un "pobres Jorge y Mario" mucho menos. El Maco bajó la vista resignado a tal escena y se encontró con su canica favorita: una hermosa esfera imperfecta color ámbar con manchas de leopardo. La recogió y volteó a ver de inmediato a Daniel que entonces se puso a buscar las demás canicas que habían dejado tiradas porque, sumidos entre el cuentazo de los balazos y la histeria maternal, se les olvidó recoger.

dibujo en el escritorio ...

martes 3 de noviembre de 2009

Matemática del Electromagnetismo

Parte que me ha tocado escribir de un proyecto de la mate 6 ...

El teorema de Stokes está basado en un ensayo científico que escribió Green, y que fue encontrado después de que muriera por William Thompson, llamado "Un ensayo sobre la aplicación del análisis matemático a las teorías de electricidad y magnetismo". En general, la humanidad ha experimentado las fuerzas eléctrica y magnética en varios fenómenos. El magnetismo de la tierra sobre las agujas de las brújulas usadas en la navegación fue deducido por William Gilbert en 1600. Gilbert investigó el magnetismo extensamente y fundó los conocimientos básicos para el posterior estudio del electromagnetismo. Coulumb en 1785 definió los polos magnéticos de manera ideal. Oersted en 1820, identificó el efecto magnético de una corriente eléctrica, efecto que fue luego formulado por Ampere en 1822. Faraday descubrió la inducción electromagnética en 1831, y todo esto en conjunto fue teorizado por Maxwell en 1873 con el concepto de campos de fuerzas. Todo esto hablando sobre físicos. La matemática detrás de toda la investigación del electromagnetismo que culminó con las ecuaciones de Maxwell empieza con la ley de Gauss. Ésta consiste en definir el flujo eléctrico que pasa por una superficie mediante una integral de línea.

La ley de Gauss es equivalente a la ley de Coulumb cuando se aplica a un campo elétrico creado por una carga puntual. La ley de Coulumb tiene que ver con las cargas eléctricas de un material y su atracción entre sí y es muy parecida a la ecuación de la atracción gravitacional entre dos cuerpos. Esto muestra cómo evoluciona la investigación y la aplicación del análisis matemático a los fenómenos físicos, desde Newton, Coulumb y Gauss a Maxwell. También existe una ley de Gauss para el magnetismo. Luego la ley de Faraday-Lenz, propone la inducción electromagnética que consiste en la inducción de una fuerza electromotriz (un voltaje) en un campo magnético variable con el tiempo. La fuerza electromotriz es igual a la derivada del flujo magnético con respecto al tiempo. El flujo magnético es una integral de superficie de un campo magnético. Además, la fuerza electromotriz indica la existencia de un campo eléctrico que se representa con una integral de línea de un campo eléctrico vectorial. Luego la ley de Ampere formula una relación entre un campo magnético inmóvil y una corriente eléctrica constante. Esta ley iguala la integral de línea de un campo magnético a lo largo de una curva, es decir una integral de línea; con la densidad de la corriente sobre una superficie encerrada en la misma curva, es decir una integral de superficie; considerando una constante de proporcionalidad: la permeabilida magnética en el vacío.

En general, el estudio de los campos magnéticos vectoriales y su análisis matemático mediante el rotacional y el teorema de divergencia Gauss-Ostrogradsky junto a los teoremas de Stokes, Green y ley de Gauss; permitieron el desarrollo de las ecuaciones de Maxwell y con ello el diseño de motores, generadores, inductores, y la mayoría de dispositivos que funcionan con electromagnetismo. Posterior a Maxwell fueron las teorías de relatividad de Einstein que unificaron y perfeccionaron el conocimiento de los fenómenos foto-electro-magnéticos. Además de el estudio del electromagnetismo, el análisis vectorial es aplicable en mecánica de fluidos donde las integrales de superficie son muy útiles; así como en varios problemas físicos donde se trate con campos de fuerzas o superficies atravesadas por flujos.

El ensayo de Green, "Un ensayo sobre la aplicación del análisis matemático a las teorías de electricidad y magnetismo", como su título lo indica, surge del estudio del fenómeno del equilibrio de los fluídos eléctrico y magnético. Con esto queda demostrado que el teorema de Green, y el posterior teorema de Stokes basado en este mismo ensayo son producto del análisis que llevó a cabo Green a los flujos electromagnéticos mediante análisis vectorial.

viernes 30 de octubre de 2009

Renacer

Eventualmente te encontrarás,
libre de impulsos y con un corazón
que sólo se dedica a latir
y una mente
que se dedica a razonar.
Eventualmente.

Verás tu reflejo en el agua
calmada de un charco de recuerdos
y la luna que brilla detrás de vos.

En algún punto:
te conocerás sin miedo a la libertad.
Dispuesta a todo.
Sin miedos, dispuesta

a dejar los instintos

de sobrevivir guardados en los genes
para nacer de nuevo y empezar

a vivir

con los instintos y los impulsos
[ amarrados al ombligo ]
caminando en dos pies
[ sin correr ] por un camino
de tierra húmeda soleada

porque los piés no son semillas
ni las manos tierra hendida
para hacer una cuenca
y germinar días.

Porque el corazón no siente:
[ sólo palpita ]
Y la mente no es fría:
[ sino incomprendida ]

Hoy vi a una persona hacer uso de conceptos como "corazón", "pensar" y "impulso". Conceptos que están bien vigentes en la actualidad. Corazón como una fuente de emociones indomable y un tanto idiota. Pensar como un acto frívolo y vacío, casi inhumano y considerado a veces como aburrido. Impulso como eso mismo. Hace poco terminé el libro de Erich Fromm, El corazón del hombre, y en el último capítulo habló sobre el determinismo, las alternativas y la libertad. Un excelente capítulo producto de tres factores: el trabajo de Freud para conocer la psique humana, el pensamiento de Marx para conocer las fuerzas internas a las sociedad (lucha de clases) y la ética de Spinoza que ofrecía un vistazo a una interpretación de la libertad del humano. Todo esto fue la cresta de la ola que culminó hoy, con esta persona usando tales conceptos falaciosos (falaciosos en cuanto al uso general por parte de la sociedad), en este poema que espero, se explique por sí mismo. Por cierto, dedicado a la humanidad.

sábado 24 de octubre de 2009

¿Amanecer o atardecer?


Cuando ves una foto con el sol al horizonte realmente hay pocas opciones: amanecer o atardecer; escondidas como estados cuánticos en un fotón. Compartiéndose el sol, micha micha. Una pide el brillo. La otra el resplandor. Una pide la forma. La otra la silueta. Una pide el aroma. La otra el sabor. A menos que preguntés: ¿Eso es un amanecer o un atardecer? Y qué si el que la tomó no se acuerda y la foto sigue allí como el gato de Schrodinger en la caja. También puede que ignorés, como yo, qué características inconfundibles tienen los amaneceres y qué rasgos definitivos tienen los atardeceres, si es que existen tales premisas. Como sea, una foto con el sol al horizonte bien podría contener al amanecer y al atardecer y todo lo que está en medio, día, noche ... y entonces: es una foto eterna.

La foto por cortesía de Monicamoni, y por cierto,
ahora que veo tiene la hora en la esquina inferior
derecha y eso me saca de la duda xD