domingo 29 de enero de 2012

A los jueces se les debería llamar chapuceros y a los juicios chapuces. Expecialmente si se trata de montar un show en que se pretende juzgar a un asesino en serie que para efectuar sus actos criminales utilizó una burocracia compuesta de zombies uniformados, sádicos y necrófilos, de los cuales él mismo fue uno.

Qué justicia puede salir de semejante show, donde un payaso que antes luchaba contra el orden establecido, ahora defiende a uno de los que lo impuso de manera más brutal?

Si mucho, se va a lograr que la historia oficial diga en letras pequeñas y entre libros perdidos de una biblioteca, que uno de los presidentes practicó el terror de estado como método para aplastar humanos inocentes.

Pero no van a recuperar mártires, ni a vengar muertes, ni a reparar daños, ni mucho menos eso que llaman reconciliación. (reconciliación entre muertos y asesinos, acaso?)

Algo muy vano pero necesario, todo esto de enjuiciar a Ríos Montt. Un paso infinitesimal. Una simulación de justicia:

un mero chapuz.